Arizona se convirtió en capital de los dreamers

Dreamers

Los graduados de bachillerato enfrentan el no poder solicitar ayuda financiera y los graduados de universidad enfrentan el no poder trabajar.

- Univision.com

Epicentro de actividades de Dreamers

Arizona se transformó en el bastión de los dreamers a partir del 22 de julio cuando nueve de ellos realizaron una protesta para llamar la atención sobre las deportaciones. Fueron arrestados y quedaron al borde de la deportación, pero pidieron asilo.

Esta semana las autoridades migratorias avanzaron en el proceso que podría dar refugio a los nueve dreamers detenidos en Arizona por tratar de reingresar a Estados Unidos. Tres de ellos ya estaban en el país y los otros seis habían sido deportados previamente.

Este martes, otra forma de presión le llegó directo a las manos del Presidente. En su viaje a Phoenix para hablar sobre la recuperación del sector inmobiliario, Obama recibió del alcalde de Phoenix una carta de un dreamer. En ella, Tony Valdovinos le dice al presidente que él se siente estadounidense y que su forma de agradecimiento por la Acción Diferida, anunciada por el gobierno en junio del año pasado para beneficiar a los jóvenes indocumentados, será el activismo.

Aquí el texto completo publicado por la ciudad de Phoenix:

“Soy uno de los 300,000 Dreamers que tienen una mejor vida en el único país que he conocido gracias a usted.

La palabra “gracias” no es suficiente para mostrarle lo agradecido que estoy porque usted está ayudando a gente como yo a vivir sin miedo por primera vez en la vida, y por darme la oportunidad de hacer una vida mejor para mí. Yo le mostraré mi gratitud de la única manera que sé hacerlo: prometiendo dar a cambio y ayudando a otros de la forma que usted me ha ayudado a mí.

Yo vine a los Estados Unidos cuando tenía dos años de edad y no tengo me memoria alguna del lugar donde nací. Mientras crecía, nosotros tuvimos una sola bandera, las estrellas y las barras, y las experiencias de mi familia son las mismas que las de mis amigos que nacieron aquí.

En 9/11, mi familia lloró como cualquier otra familia estadounidense y queríamos ayudar. Cuando me gradué de preparatoria, caminé orgulloso a la oficina de reclutamiento de la Marina para enlistarme, pero me dijeron no, no tenía permiso de servir. Fue la primera vez que me sentí rechazado por el país al que amo, y dolió.

Me tomó un tiempo aprender que yo era diferente de mis amigos que habían nacido en suelo estadounidense. Mi madre estaba nerviosa de hablar de eso. Pero pronto aprendí que no podía tener un buen trabajo, y en cambio, moví cientos de libras de concreto cada día en lugares de construcción porque ese era el único lugar que me aceptaría.

Esos trabajos en construcción me ayudaron a crear una ética de trabajo fuerte, pero yo quería algo más, no podía trabajar por ello. Estaba atrapado. Tan frustrante como este techo de vidrio que mi familia y yo sentíamos cada día, era el miedo condicionado en nosotros desde muy temprano en la vida, incluso cuando yo no entendía por qué. No veas a los policías a los ojos, nos decían, pensará que hay algo extraño. Y cuando tomé clases en un colegio comunitario local, caminaba una hora al campus y otra hora de regreso porque mi familia temía que yo fuese detenido por la policía y deportado. Tanto miedo se ha sembrado en mi madre que ella está incluso temerosa de que yo le escriba esta carta y hable.

Yo no pienso en mi historia como una de dificultades o lucha, sino como una serie de eventos que han probado mi carácter personal y me han motivado a cambiar las cosas. Cuando entré a la universidad, empecé a organizar y animar a otros para demandar mejores condiciones para nosotros.

Como uno de los líderes de Team Awesome en Phoenix, toqué puertas cada día y hablé con personas de mi comunidad, e incluso cuando no voto, me acerqué a aquellos que podían para pedirles que ayudaran a nuestra comunidad a salir del sentimiento perpetuo de desesperanza.

A través de la organización, cambiamos nuestra comunidad y finalmente probamos que a pesar de nuestro estatus de inmigración, nosotros podíamos alcanzar lo que creemos es nuestro deber y responsabilidad de ayudar a construir un país más fuerte.

Con su decisión de acción diferida, usted ha validado lo que nosotros hemos trabajado, y nos ha dicho que también tenemos una oportunidad en el único país que hemos conocido y que amamos.

Usted, Sr. Presidente, ha convertido “Soñadores” en “Triunfadores”. Estoy eternamente agradecido a usted por creer en mí, en todos nosotros, y por ayudarnos a cada uno a tener una oportunidad de una mejor vida”.